Todo se vio afectado por la crisis de los microchips y las industrias comenzaron a sentir el impacto a fines de 2020. El economista de TM Lombard Rory Green estima que las dos naciones asiáticas representan el 83% de la producción mundial de chips de procesador y el 70% de los chips de memoria. Frente a esto, desde Intel comentaron a este medio que los planes de ampliación prevén incrementar la producción dado que para 2025 se espera que la demanda se triplique. Hoy en día el principal componente de los microchips es el silicio, pero no descartan explorar nuevas alternativas. Pero los problemas de producción en Taiwán y China –donde se fabrican los componentes de los iPhone- arrojan sombras sobre el futuro cercano.

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