Su madre, María Daniela Carco, le pidió que le dijera a los policías que todo era un malentendido. El resto de la familia se mudó poco después a la vivienda donde se registró la tragedia.

María Rocío escuchó el timbre y gritó para pedir auxilio. Su madre, María Daniela Carco, le pidió que le dijera a los policías que todo era un malentendido. Pero ella contó lo que había sufrido pocos minutos antes: golpes e insultos por parte de su padrastro, Gabriel Cáceres. La joven que, en ese momento, tenía 17 años, hizo la denuncia y después se fue a vivir a la casa de un tío. El resto de la familia se mudó poco después a la vivienda donde se registró la tragedia.

Un año y medio después, su madre y su hermano Leonel, de tan solo 7 años, fueron encontrados asesinados en una de las habitaciones de la casa familiar situada en la localidad de Florida, en Vicente López. Cáceres, el supuesto autor del doble crimen, se suicidó.

Gabriel Cáceres y María Daniela Carco

“La chica dijo que, al principio, tenía una buena relación con Cáceres -se consignó en la presentación judicial-, pero después la pareja de su madre se volvió agresivo con ella y que fueron siete los años que sufrió insultos. Sostuvo que tenía 14 años cuando Cáceres la golpeó por primera vez y que a partir de ese momento todo fue en aumento.”

María Rocío sostuvo que su madre fue testigo del maltrato y de los golpes que ella sufría por parte de Cáceres, pero no hacía nada para detener la violencia. “Se ponía del lado de él”, según consta en la denuncia.

Después de una discusión con Cáceres decidió armar un bolso para irse de la casa, pero que cuando estaba por abrir el portón que da a la calle, la pareja de su madre la agarró de los cabellos, la arrastró dentro de la casa.

“Vos no te vas a ningún lado. Tenes que empezar a comportarte”, le habría gritado Cáceres. Acto seguido, su madre la empujó y le dijo que pensara en su hermano.

La joven, según ella misma declaró, insultó a su madre y, entonces, Cáceres, le pegó varias veces en la cabeza y en la espalda. En ese momento, tocaron el timbre de la casa y María Rocío comenzó a gritar para pedir auxilio.

Poco después llegó a la casa personal de la policía bonaerense. A pesar de que su madre le pidió que le dijera a los uniformados que todo era un malentendido, la chica contó todo lo que había sufrido y fue llevada por una ambulancia al Hospital Municipal de Vicente López donde una médica constató hematomas en el brazo derecho y en la espalda.

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