De reciente estreno y en apenas ocho capítulos cuenta la historia de un exagente de inteligencia de la Policía Federal que estuvo más de 15 años infiltrado en la comunidad judía argentina y relata la trastienda de los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA. Entonces me empieza a hablar en castellano y me dice, a duras penas, que él tiene información, que él estuvo infiltrado en la comunidad y que él es miembro de un servicio de inteligencia”. Y agregó: “Él había obtenido así información que estaba convencido de que había servido para cometer los atentados a la embajada de Israel y el de la AMIA. Lewis asegura que de la investigación surge que la Policía Federal tenía infiltrados no solamente en la comunidad judía, sino también en la comunidad árabe, en el movimiento Todos por la Patria, en sindicatos, en centros de estudiantes y en organizaciones de Derechos Humanos. En el libro hay una escena en la que, en un encuentro con Iosi, aparecen tres agentes de la SIDE que ostensiblemente nos quieren hacer saber que estábamos siendo vigilados”.

‘Iosi, el espía arrepentido’ es sin dudas una de las series del momento. De reciente estreno y en apenas ocho capítulos cuenta la historia de un exagente de inteligencia de la Policía Federal que estuvo más de 15 años infiltrado en la comunidad judía argentina y relata la trastienda de los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA.

La serie está basada la investigación periodística que llevaron a cabo Miriam Lewin y Horacio Lutzky, que fue publicada en un libro con el mismo nombre. Por AM750, la actual Defensora del Público reveló estar “entusiasmada” por la gran repercusión que está teniendo la primera temporada de Iosi.

“Pocos días después de que se publicara el libro en el año 2015, Daniel Burman, director de cine a quien no conocíamos, nos contactó y nos propuso llevar esta historia que yo creo que supera a la ficción”, recordó Lewin en diálogo con Estación central.

Los primeros contactos de Iosi

‘Iosi’ no surgió como un libro, sino como una tarea periodística que tuvo su punto inicial en los contactos que estableció el ‘espía arrepentido’ con los comunicadores.

“A Horacio lo contactó este agente de inteligencia en el año 2000 y le reveló que él no era quien Horacio pensaba que era. Porque Horacio lo conocía, lo había visto en un centro cultural de la comunidad judía, donde estaba la redacción de Nueva Sion, que era el diario comunitario que dirigía”, comentó Lewis.

Y agregó: “Este hombre había sido pareja de una asistente de Horacio y a través de ella le llegó el contacto de un hombre que le decía que tenía información importante para resolver, nada menos, que el atentado contra la AMIA”.

“Dos años después me contactó a mí”, contó Lewin. “En ese momento estaba en Telenoche Investiga y me empiezan a llegar correos electrónicos de una persona que decía que tenía información que podía ser útil para resolver el atentado”, agregó.

Al principio Lewis creyó que se trataba de “un delirente”. “Finalmente, gracias a la insistencia de esta persona, accedo a encontrarme con él y me encuentro con una persona que apenas podía hablar”, relató.

Los primeros contactos no fueron sencillos. “Al principio se dirigía a mí en hebreo. Yo no hablo hebreo. Me preguntó, ‘pero cómo, ¿no sos judía?’, le digo ‘sí’, pero en mi casa se hablaba idish y yo tampoco hablo bien idish. Entonces me empieza a hablar en castellano y me dice, a duras penas, que él tiene información, que él estuvo infiltrado en la comunidad y que él es miembro de un servicio de inteligencia”.

Encuentros privados, poco secretos

Una vez establecido el contacto con ambos periodistas, empiezan a tener encuentros regulares “siempre en bares que él determinaba, con medidas de seguridad”.

“Empieza a revelarme con cuentagotas la verdadera historia. Que él había sido enviado a infiltrarse en la comunidad judía, que se había convertido en un verdadero judío a partir de empaparse de la cultura, de la política del Estado de Israel, hasta de la gastronomía judía, y que todo el mundo había creído que él era realmente judío”, contó.

Y agregó: “Él había obtenido así información que estaba convencido de que había servido para cometer los atentados a la embajada de Israel y el de la AMIA. Que lo había hecho sin tener conciencia de para qué iba a ser utilizada esta información”.

Entre la información había croquis, de mapas, datos sobre reuniones, horarios, movimientos, viajes de dirigentes comunitarios. “Ahora lo atormentaba el remordimiento. Él quería declarar ante la justicia, pero que no confiaba en la justicia argentina”, remarcó la escritora.

Lewis asegura que de la investigación surge que la Policía Federal tenía infiltrados no solamente en la comunidad judía, sino también en la comunidad árabe, en el movimiento Todos por la Patria, en sindicatos, en centros de estudiantes y en organizaciones de Derechos Humanos.

“Toda la sociedad argentina estaba siendo vigilada por agentes de inteligencia de la Federal. La verdad es que Horacio y yo vivimos realmente situaciones absolutamente delirantes. Como, por ejemplo, cuando nos entrevistamos con Jaime Stiuso”.

Los encuentros con Stiuso

Unos de los momentos más “delirantes” que Lewin vivió durante la investigación fueron sus encuentros con el exresponsable de contrainteligencia Jaime Stiuso.

“Fue una situación muy tensa porque se suponía que él tenía que ayudar a Iosi a declarar, a concretar su declaración, pero Stiuso no tenía en absoluto ningún interés en hacerlo. Y nosotros tampoco confiábamos en él”, comentó sobre esas reuniones.

Y agregó: “Entonces fue una situación de mucha tensión. En el libro hay una escena en la que, en un encuentro con Iosi, aparecen tres agentes de la SIDE que ostensiblemente nos quieren hacer saber que estábamos siendo vigilados”.

“El libro tiene revela muchísimas circunstancias. La serie está basada en el libro, pero tiene también bastante de ficción. Sin embargo, algunas de las personas que han visto la serie, creen reconocer personajes concretos de la escena política argentina”, concluyó.

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