Cristina Kirchner les regalo a Alberto Fernández y a Sergio Massa un libro que aborda las dificultades económicas durante el gobierno de Alfonsín, Temporada en el Quinto Piso de Juan Carlos Torres

Cristina Kirchner les regalo a Alberto Fernández y a Sergio Massa un libro que aborda las dificultades económicas durante el gobierno de Alfonsín, Temporada en el Quinto Piso de Juan Carlos Torres

Según reveló Cristina Kirchner, le recomendó el mismo ejemplar, también, a Massa, y estableció así otro paralelismo entre ambos dirigentes de la coalición.

No pasó nada nuevo, esta es la nueva convivencia en la coalición, hoy”. Con voz neutra en su día de descanso, un importante hombre del círculo del Presidente le restaba importancia ayer por la tarde al cargado y sugerente discurso que brindó Cristina Kirchneren su casa, el Senado, y que marcó la agitada agenda política del Frente de Todos.

Además de reivindicar el reclamo por Malvinas -entre encomios a su propia experiencia al respecto en lo personal y en la gestión-, la Vicepresidenta chicaneó a Alberto Fernández y a su equipo de comunicación; apuntó contra la gestión en materia económica -en particular en referencia a la inflación y las políticas energéticas-; y le envió una contundente señal de apoyo a Sergio Massa. Evidenció, de esa forma, la profundización de la interna flagrante del Frente de Todos, donde el kirchnerismo culpa a la Casa Rosada por la disputa, y viceversa; mientras que el presidente de la Cámara de Diputados, que tiene sus propias ambiciones, se mantiene neutral.

Cristina Kirchner arremetió ayer, una vez más, contra el Presidente, después de meses de vagas apariciones vía Twitter sin definiciones claras sobre su posicionamiento respecto del acuerdo con el FMI, que sí resistieron abiertamente su hijo, el diputado nacional Máximo Kirchner, y sus alfiles en el Senado, entre ellos Juliana Di Tullio y Oscar Parrilli. Todos ellos, claro, estuvieron presentes en la ceremonia en el Salón Azul para conmemorar los 40 años de la guerra de Malvinas.

Como anfitriona, con sus legisladores afines en la primera fila, llamó “Presidente” a Massa -en un juego de palabras que nadie en el salón percibió como inocente-, y se abalanzó con sarcasmo sobre la Portavoz de Alberto Fernández, Gabriela Cerruti, con una referencia al natalicio de Alberto Fernández. “Hoy le mandé el libro (por Diario de una Temporada en el Quinto Piso, de Juan Carlos Torre) de regalo al Presidente (en referencia, esta vez, a Alberto Fernández) para que después la vocera no diga que soy mala y no le hice un regalo de cumpleaños”, deslizó, picante, la Vicepresidenta. Cerruti había dicho dos veces, en sus conferencias de prensa de los jueves, que no hay diálogo entre el Presidente y su vice.

En el Frente Renovador recibieron con sorpresa -y cierta satisfacción- el gesto de la Presidenta del Senado. A medida que el kirchnerismo lima el poder de Alberto Fernández y su Gabinete, en sus filas se renuevan las esperanzas de que se concrete el intento por ocupar un lugar de importancia la gestión, en lo posible en el ámbito económico, una movida que se vio frustrada en los agitados días posteriores a la derrota en las PASO. Sin embargo, Massa, que a veces, en privado, admite sus ambiciones presidenciales, no se cansa de repetir, para suavizar cualquier especulación, que “estará donde requieran que esté”. En su entorno, políticamente correctos, aseguran que “no está ni estuvo” en sus planes ir al Ejecutivo, y por ahora mantiene su lugar de articulador político tanto dentro del FDT como ante la oposición de Juntos por el Cambio. Festejan su rol en la aprobación del acuerdo con el FMI en el Congreso a pesar del rechazo del kirchnerismo y lo posicionan como un líder “enfocado en la gestión para mejorarle la vida a la gente”. Ayer estuvo tanto en el acto de Cristina Kirchner como en el que encabezó Alberto Fernández, con diferencia de horas, en el Museo Malvinas.

Mientras tanto, en la Casa Rosada hacen caso omiso a las pretensiones de cambios que emanan desde el kirchnerismo, sea en las figuras o en el plan de políticas públicas (aseguran que no tienen claros sus planteos). “No fue nada nuevo. Ella estaba de local, en un ámbito propio, que domina, y siempre acapara la escena. Honestamente, no nos sorprende y hasta diría que estaría muy bien que nos vayamos acostumbrando a esto”, dijo un ladero presidencial.

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