Alberto y Macri
Podría reaparecer en la escena pública recién la semana próxima con una nueva irrupción en la provincia de Buenos Aires.

Hace unos diez días, horas antes de que se subiera a un avión para viajar a Francia y Suiza para brindar conferencias y cumplir compromisos vinculados a su rol como titular de la Fundación FIFA, el expresidente Mauricio Macri decidió suspender dos recorridas en el conurbano bonaerense.

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La fuerte incertidumbre que atraviesa a la ciudadanía por la crisis política y económica lo obligó a recalcular. Prefirió postergar las actividades en el territorio y mantenerse fuera del radar: “ No se puede salir cuando está explotando todo”, evaluaron cerca del exmandatario.

Atento al clima social y a la delicada situación institucional, Macri, uno de los dirigentes más influyentes de Juntos por el Cambio, conservó un bajo perfil público y optó por un silencio estratégico en el momento más crítico del gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner.

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A diferencia de sus socios en el conglomerado opositor, el fundador de Pro, quien regresará a la Argentina durante las próximas horas tras su paso por París y Zurich, evitó pronunciarse sobre el desembarco de Silvina Batakis en el Ministerio de Economía tras la sorpresiva renuncia de Martín Guzmán, que agudizó la interna en el Frente de Todos y provocó una fuerte inquietud en los mercados financieros. Podría reaparecer en la escena pública recién la semana próxima con una nueva irrupción en la provincia de Buenos Aires.

Por lo pronto, el exmandatario celebró en Twitter su sobreseimiento en la causa por presunto espionaje ilegal contra los familiares de los tripulantes del submarino ARA San Juan. “Cada vez falta menos para que la Argentina cambie para siempre”, sostuvo.

En los días más convulsionados para el oficialismo por la feroz interna entre Fernández y la vicepresidenta por el rumbo de la gestión económica, Macri tomó una distancia prudencial de la crisis y prefirió no hablar ni emitir mensajes a través de las redes sociales para “no tirar leña al fuego”. “Es una cuestión de prudencia y de responsabilidad personal y política ante una situación muy sensible”, asegura uno de los dirigentes de confianza del expresidente.

En el entorno de Macri evaluaron durante los últimos días los pros y contras de que el expresidente se pronunciara sobre la crisis en el Gobierno, pero descartaron esa chance por varios motivos. Por un lado, consideraron que no era atinado salir a cuestionar la llegada de Batakis al Palacio de Hacienda apenas asumió su cargo: “Guzmán renunció hace diez días. ¿Para qué salir a pegarles antes de que apliquen las medidas?”, comentaron en las filas del macrismo. Eso sí, Macri presume que la fractura política en la coalición gobernante es “irreversible”. Y entiende que sin que haya orden en el plano político, dicen cerca del expresidente, se reducen drásticamente las chances de que la economía se estabilice.

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“El Ejecutivo es el responsable de generar esta crisis por sus problemas políticos. Ahora hay que esperar, pero no va a agitar para que no se agarren de eso”, indica uno de los laderos del exjefe del Estado. Por caso, Macri evitó difundir un tuit sobre el banderazo de protesta contra el Gobierno. Es que esa movilización en plena tormenta política y económica -a la que asistieron varios dirigentes opositores, incluso “halcones” del macrismo- le generaba dudas.

Sus asistentes también consideraron que no era necesario que Macri se sumara al coro de críticas de los líderes de Juntos por el Cambio -desde Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich hasta los radicales Gerardo Morales o Alfredo Cornejo-. Es que desde que regresó al llano, pero, sobre todo, desde que recuperó el protagonismo en el conglomerado opositor, el expresidente prefiere ubicarse como un primus inter pares en el espacio.

En su última charla con Elisa Carrió, a quien recibió en su casa de Acassuso horas después de que renunciara Guzmán, Macri coincidió con la líder de la CC en que Juntos por el Cambio debía mantener la prudencia frente al vendaval económico y pausar la discusión por las candidaturas para 2023.

Después de reunirse con Carrió, Macri les pidió a los dirigentes de Pro que orbitan cerca suyo que mantengan la “firmeza” a la hora de fijar las posiciones de JxC pero sugirió “austeridad en las palabras”, para evitar un efecto “rebote”. “No podemos darle argumentos al Gobierno para que digan que tiramos nafta al fuego”, apunta uno de los exfuncionarios macristas que dialoga con frecuencia con el expresidente.

En paralelo, Macri pidió mostrarse “cerca de la gente” para no incrementar la incertidumbre ante la disparada del dólar y la escalada inflacionaria.

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