En una votación histórica, Chile eligió a través de un plebiscito el rechazo al proyecto de Constitución elaborado con el fin de sustituir la carta magna vigente, sancionada durante la última dictadura (1973-90).

En una votación histórica, Chile eligió a través de un plebiscito el rechazo al proyecto de Constitución elaborado con el fin de sustituir la carta magna vigente, sancionada durante la última dictadura (1973-90).

Acorde a las encuestas en la previa, que vaticinaban una desaprobación mayoritaria, la negativa marcó tendencia desde el arranque del conteo. Con el 99,40% de las mesas escrutradas, el «No» se impone con el 61,88% contra el 38,12% del «Sí».

La expectativa era enorme no solo por lo trascendente de la decisión sino por el hecho de que, a diferencia de las elecciones generales -a las que suele concurrir alrededor de la mitad del padrón-, esta vez el voto era obligatorio para los alrededor de 15 millones de ciudadanos registrados.

Por ese motivo, los centros de votación fueron objeto de una concurrencia inusualmente masiva y las calles, escenario de una efervescencia pocas veces vista en jornadas electorales.

Durante la mañana también se registraron largas filas en comisarías con el propósito de excusarse de la elección y así evitar las multas por no votar, que pueden llegar a los 180.000 pesos chilenos (205 dólares aproximadamente).

Actualmente, Chile se rige por la Constitución de 1980, sancionada durante la dictadura del general Augusto Pinochet, que tuvo una importante reforma en 2005, durante el gobierno del presidente constitucional Ricardo Lagos.

Sin embargo, ese texto fue el centro de los reclamos ciudadanos en el estallido social de octubre de 2019, que llevaron a un acuerdo entre casi todos los sectores políticos para redactar una nueva carta magna.

La propuesta de nueva Constitución, escrita por 154 convencionales constituyentes elegidos con la participación de los pueblos originarios, buscaba establecer en sus 388 artículos un Estado de bienestar en el país.

Entre los cambios principales que planteaba, la idea era que Chile pasara de ser una «república democrática» a una «democracia paritaria», asegurando que las mujeres ocupen al menos e 50% de todos los órganos del Estado.

También definía al país como un Estado plurinacional e intercultural, con el reconocimiento de 11 pueblos, que tendrían sus respectivas autonomías regionales indígenas y sistemas jurídicos de los pueblos indígenas con respeto a la Constitución.

El nuevo texto proponía cambios en el sistema político, tales como la introducción de una reelección para el presidente, la eliminación del Senado y su reemplazo por una «cámara de las regiones» con menos poder que aquel y la facultad de elaborar leyes acotadas a acuerdos regionales, y mayores atribuciones a la Cámara de Diputados. Ante el rechazo, los parlamentarios deberán buscar un nuevo camino para la elaboración de una nueva carta magna.

El presidente Gabriel Boric votó esta mañana en Punta Arenas, en la región sureña de Magallanes, y exhortó a los chilenos a ejercer el «derecho y deber de ser protagonistas en la historia» del país.

De sobretodo negro, el mandatario llegó caminando al centro de votación, ubicado a solo media cuadra de la casa de sus padres, y tras cumplir el trámite dijo que, «independientemente del resultado» del plebiscito, los chilenos están «construyendo un país en unidad» y los llamó a «avanzar en más democracia».

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