Ni bien se bajó del avión, el gobernador Omar Perotti comenzó a martillarlo con el tema biodiesel. Todo se calmó rápido y la comitiva presidencial se volvió a Buenos Aires con el reclamo en el bolso. CÍRCULO SANTA FE Enterate de todo lo que pasa en el círculo de poder de Santa Fe Conocé todo lo que pasa en el círculo de poder de Santa Fe! También podés leer El pionero del biodiesel que milita la causa del subcomandante MáximoHay algo en común: el sector es de punta. Más allá del lobby petrolero, cuando los números eran tan contundentes en el ahorro de divisas y en el abastecimiento inmediato, el Gobierno entró en razón y actuó”, sostuvo a Letra P, un empresario del sector.

ROSARIO (Corresponsalía Santa Fe) Costó, pero el Gobierno aumentó el corte del biodiesel. En un tema cruzado por el lobby petrolero, aceitero y político, más una crisis de abastecimiento del gasoil que amenazaba con escalar productivamente, el Gobierno no tuvo margen y accionó en un tema delicado. El peso productivo de Santa Fe fue clave para convencer al presidente Alberto Fernández y a la Secretaría de Energía para que pasen el tema a nafta, o mejor dicho, a biodiesel, y poder llegar a una solución antes de una crisis mayor.

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Hay un encuentro en esta historia que terminó siendo la piedra basal del aumento del corte del biodiesel del 5% al 12,5% por dos meses. Se trata de la visita del Presidente y el por entonces ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, a la fábrica Ombú en las Las Parejas, en el corazón de la maquinaria agrícola, la tarde del 31 de marzo. La tropa santafesina ya notaba que la falta de gasoil podría agudizarse de cara a la cosecha gruesa de la soja y esperaron con cuchillo y tenedor la llegada del Presidente. Ni bien se bajó del avión, el gobernador Omar Perotti comenzó a martillarlo con el tema biodiesel.

La demanda general era la necesidad de elevar el corte como salida para el desabastecimiento incipiente, algo que se trasladó al almuerzo entre la comitiva y los invitados. Algunos legisladores pusieron el pedido sobre la mesa e incluso hubo cierta tensión entre Kulfas y el diputado nacional, Roberto Mirabella, mano derecha de Perotti, quien le reprochó al funcionario una supuesta falta de actitud. Todo se calmó rápido y la comitiva presidencial se volvió a Buenos Aires con el reclamo en el bolso. Pasaron dos meses y medio, un cambio de ministro, y muchas negociaciones subterráneas hasta que se llegó a una solución.

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En el medio hubo reuniones de algunos legisladores oficialistas con autoridades de la secretaría de Energía, incluso encuentros no tan formales “para calentar las cabezas”, graficaron, como forma de convencer al titular de la cartera, Darío Martínez, y también a Presidencia. A su vez, la secretaría se reunió con los distintos actores de la cadena, y los palos en las ruedas complejizaron la solución.

Por un lado la presión petrolera fue intensa. Subir un porcentaje de mezcla significa restarle negocio a los combustibles fósiles. Según confiaron a Letra P dos dirigentes del sector productivo y un político, las petroleras hicieron un “desprecio” y pasaron mensajes de que elevar el corte sería perjudicial. Hasta llegaron a advertir que la medida podría impactar en el precio del gasoil en el surtidor, aunque las grandes cerealeras, proveedoras del aceite y productoras del biodiesel, dijeron que no tienen fundamentos de costos para hacerlo.

Perotti y el Presidente, acto clave para el aumento del corte

Estas aceiteras, la mayoría ubicadas en Santa Fe, son determinantes en el mercado del insumo y del producto final, y, ni bien olieron la posibilidad del aumento, buscaron influir para ser los proveedores más grandes del corte. Finalmente, el mercado voluntario en el que pesan las firmas nucleadas en la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio) como AGD, Bunge, Cargill, Explora, Louis Dreyfus, Molinos Río de la Plata, Noble Argentina, Renova, Unitec Bio, Vicentin, tendrá un 5% del 12,5% habilitado por decreto.

El restante 7,5% del corte será para las pymes productoras, también mayoritariamente instaladas en Santa Fe; de ahí el peso de la provincia y la insistencia y gestión de Perotti y los legisladores peronistas Mirabella, Marcelo Lewandowski, y, al menos discursivamente, del socialista Enrique Estévez y Dionisio Scarpin.

Los David y Goliat

Hay otro capítulo vigente de esta trama llena de intereses cruzados que es el de las pymes y las cerealeras. Por un lado las productoras más chicas se aferraron a la ley vigente impulsada el año pasado por el subcomandante Máximo Kirchner, y, por otro, las grandes tratan de coparle el mercado. En ese punto surge la crítica de ciertos sectores empresarios y políticos: la decisión de aumentar la mezcla significa borrar con el codo lo que escribió el año pasado con la ley de biocombustible que fijaba el corte en el 5%. Los fundamentos se explican en la crisis de abastecimiento.

Entre tanto, volvieron a aflorar los tiroteos. Algunos empresarios insisten que las grandes cerealeras tienen participación encubierta en el mercado de las pequeñas firmas y hasta sugieren que cartelizan el precio del aceite, es decir, la materia prima. Mientras que desde el sector aceitero responden que hay empresas de biodiesel que tienen un control grande sobre diferentes plantas, algo que termina eliminando la esencia pyme.

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Hay algo en común: el sector es de punta. Las aceiteras invierten constantemente y las pymes no se quedan atrás. De hecho, Federico Pucciariello, dueño de Rosario Bioenergy e impulsor de la ley vigente, se adelantó valiéndose de información fina sobre el inminente anunció e invirtió U$S3 millones para duplicar la capacidad de procesamiento de materia prima.

Hay una diferencia política de fondo: las cerealeras no quieren saber nada con un mercado regulado. “No queremos ese esquema donde hay un corte que lo decide un funcionario político, y encima en base a una fórmula de costos que es inentendible. Cada empresa tiene sus costos”, sostuvo el CEO de una multinacional a Letra P. La resolución que establece el corte al 12,5% es por dos meses, luego bajaría al 7,5%. Por eso las grandes aceiteras buscan que se mantenga indefinidamente. Ese es el lobby que se viene.

Al margen de las grandes diferencias e intereses, todos coincidieron en algo: si no hay combustible, pierden todos. “Se destrabó por la necesidad. Más allá del lobby petrolero, cuando los números eran tan contundentes en el ahorro de divisas y en el abastecimiento inmediato, el Gobierno entró en razón y actuó”, sostuvo a Letra P, un empresario del sector. Así se cierra la puja por el oro verde; sólo por ahora.

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