Evangelina González vivía en un pequeño pueblo de Mendoza cuando fue víctima de un outing que la alejó de sus amigas. “Me arruinó la autoestima durante años”, admite ahora. Su transformación en una influencer de viajes y sus vivencias en países musulmanes, los más riesgosos del mundo para las personas gays.

Evangelina enciende la cámara y sonríe: el sol de la primavera europea entra por la ventana. Está en Wiesbaden, Alemania, a orillas del río Rin, a punto de comenzar un desafío que la tiene nerviosa: va a cruzar, de punta a punta, cinco países de cinco continentes parada sobre una patineta a batería. La historia que está por contar, sin embargo, está situada en el pueblo minúsculo de Mendoza en el que nació, entre cabras, vacas, escuelas católicas y amigas-enemigas.

La historia no se titula “el día en que salí del closet” sino “el día en que me sacaron del closet”.

El pueblo se llama Colonia Bombal y tiene, según el último censo, 3.300 habitantes, unas 70 veces menos que el barrio de Palermo. El contexto no era del todo amable para alguien que empezara a considerar la posibilidad de ser homosexual: “Imaginate que en 2010, cuando se legalizó el matrimonio gay, en la escuela a la que yo iba rezábamos para que no se aprobara”,

Evangelina tiene 26 años y 130.000 seguidoresen sus redes sociales. Es conocida por sus aventuras alrededor del mundo, por sus tips -”48 formas de ganar dinero viajando”- y por sus desafíos, por ejemplo “De 0 a sexy”, en el que se animó a mostrarse semidesnuda, su forma de arrancarse del cuerpo aquella vieja sensación de suciedad. Pero antes de toda esta apertura pasó aquello en el pueblo.

“Me sacaron del clóset por la fuerza. ¿Quiénes? Mis compañeras de escuela. Una amiga se enteró del chisme y lo esparció, ex amiga mejor dicho”. Evangelina tenía 16 años, un novio al que usaba como fachada y un amigo gay que era su confidente, el único que sabía que le gustaban las chicas. Entonces una de las adolescentes de su grupo del colegio leyó una conversación privada entre ella y su amigo que había quedado abierta en su Facebook.

“No saquen a la gente del closet, dénle tiempo a las personas a que se descubran. Si sos hétero y alguien gusta de vos se está descubriendo y siente por vos algo lindo, amor, entonces, ¿asco? Asco las pelotas”.

La catarsis ocurrió mientras estaba sentada en un muelle en Indonesia, uno de los 40 países que lleva recorridos, un lugar que no es precisamente amable con la homosexualidad.

Del pueblo al mundo

La situación la forzó a salir del closet con sus padres antes de que el chisme les llegara por otro lado. Era octubre de 2013 cuando se los contó: dos meses después Evangelina se fue del pueblo y arrancó un viaje por el mundo que ya lleva ocho años.

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