“Los libros tienden puentes entre lo que se enseña y lo que se aprende. “Me gusta pensar que el libro es un baúl de herramientas”, dijo Julieta Pinasco. Michele Petit dice que el gusto por leer no puede surgir de una frecuentación por los libros. La vida al libro se la da el encuentro y la escuela es un lugar de privilegio porque permite leer en compañía. De la compra participaron 15 editoriales y los libros son seleccionados por especialistas de cada provincia o jurisdicción.

Cómo se piensan los textos escolares, de qué manera se usan para mejorar el aprendizaje de niños y adolescentes, qué importancia tienen las prácticas del lenguaje para conocer el mundo. De estos temas y problemáticas se trató la mesa Libros para aprender: el uso del libro escolar, organizada por el Ministerio de Educación de la Nación este miércoles en la Sala Hernández de la Feria del Libro.

“Celebramos este encuentro en medio de libros y lectores y lectoras y tengo el gusto de acompañar una mesa de bellas mujeres que hacen muchas cosas por los niños, las niñas y los adolescentes de todo el país, que entienden que un libro es siempre un desafío”, dijo Alejandra Paione, coordinadora e integrante del equipo de prácticas del lenguaje de la Dirección Nacional de Educación Primaria del Ministerio.

La acompañaron Julieta Pinasco, Laura Slutsky y Analía Klinger, ambas especialistas en prácticas del lenguaje y autoras de libros de texto.

“Los libros tienden puentes entre lo que se enseña y lo que se aprende. Le robo la palabra puentes a Elsa Bornemann”, dijo Paione y leyó un fragmento: “Yo dibujo puentes para que me encuentres. Un puente de tela, con mis acuarelas. Un puente colgante, con tiza brillante. Puentes de madera, con lápiz de cera. Puentes levadizos, plateados, cobrizos. Puentes irrompibles, de piedra, invisibles. Y tú. ¡Quién creyera! ¡No los ves siquiera! Hago cien, diez, uno. ¡No cruzas ninguno! Mas como te quiero dibujo y espero. ¡Bellos, bellos puentes para que me encuentres!”.

En la charla estuvieron Alejandra Paione, Julieta Pinasco, Laura Slutsky y Analía Klinger. Foto Mario Quinteros

A su lado, Ana Klinger agregó: “A los materiales hay que adoptarlos y adaptarlos; las decisiones que tomamos son didácticas”. Puso un ejemplo: “Encontramos Las habichuelas mágicas y podemos conectarlo con otras cosas del tercer ciclo, con objetos mágicos e ir a Mil y una noches. Nuestra planificación es flexible, fíjense el universo de posibilidades que se abre con un cuento”.

“Me gusta pensar que el libro es un baúl de herramientas”, dijo Julieta Pinasco. Y Paione la acompañó: “En la Dirección tenemos un lema que nos guía que es ‘de un libro a otros libros’ y recordamos siempre el libro que nos abre a la aventura de leer de Gustavo Roldán, que es Para encontrar un tigre: ‘Un chico lee por primera vez un libro. Lo lee, y se sorprende de lo que se le cruza en el camino, y tal vez lo más admirable sea que en esas pisadas de hormiga que se llaman letras pueda encontrar una aventura asombrosa. ¿Adónde está escondido ese mar del que oye la música de las olas? ¿Dónde ese bosque que encierra tanto misterio? ¿Dónde ese tigre que ruge en la espesura? Después que ha descubierto cómo funcionan esas pisadas de hormiga que se convierten en las huellas de un tigre, las cosas son más fáciles. Son como jugar con un trompo o hacer volar un barrilete’, ha dicho Roldán”.

Este año, el Ministerio de Educación adquirió 8.247.321 libros. Foto Mario Quinteros

Laura Slutsky agregó: “En El libro salvaje de Juan Villoro, un personaje dice que todo libro está dormido hasta que lo despierta un lector. En este caso el docente y los alumnos lo tienen que descubrir. Michele Petit dice que el gusto por leer no puede surgir de una frecuentación por los libros. La vida al libro se la da el encuentro y la escuela es un lugar de privilegio porque permite leer en compañía. Leer con otros y otras da la posibilidad de que se pueda debatir, compartir, reflexionar. En la escuela, se combinan y se integran saberes de todas las áreasy de todas las disciplinas”.

El Ministerio de Educación compra los libros de textos para alumnos de primero a séptimo grado de todo el país tanto de educación pública como de la privada. Cada alumno recibe o un libro de áreas integradas o dos, uno de Prácticas del Lenguaje y otro de Matemáticas. De la compra participaron 15 editoriales y los libros son seleccionados por especialistas de cada provincia o jurisdicción. Este año se adquirieron 8.247.321 libros.

En palabras de Julieta Pinasco: “Muchos libros hacen propuestas de recorridos lectores, yo siempre pienso que hay chicos y chicas que el único libro que van a leer en su vida es el de la escuela, que es el lugar donde entran en contacto con la literatura”.

PC

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