Los diputados Guillermo Castello, de Avanza Libertad, el partido de José Luis Espert, y Matías Ranzini, de Juntos por el Cambio, presentaron un proyecto de ley en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires para suprimir el lenguaje inclusivo en todos los organismos estatales provinciales, así como en el sistema educativo. Luego del anuncio de la prohibición del lenguaje inclusivo en las escuelas por parte del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, los legisladores opositores propusieron prohibir el uso de la "e", la "x" o el "@" tanto en la comunicación oficial del gobierno como en las escuelas del distrito que gobierna Axel Kicillof. Para los diputados, esta nueva prohibición es necesaria también "en el ámbito educativo, porque una deformación del lenguaje puede conspirar contra el correcto desarrollo de las habilidades de lectura y escritura". Para Castello y Ranzini, quien responde a Cristian Ritondo, el lenguaje inclusivo es "una posición claramente minoritaria de la sociedad, que de ningún modo puede reconocerse como una evolución espontánea del lenguaje". Agregaron que "el lenguaje oficial debe facilitar la publicidad de los actos de gobierno".

Los diputados Guillermo Castello, de Avanza Libertad, el partido de José Luis Espert, y Matías Ranzini, de Juntos por el Cambio, presentaron un proyecto de ley en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires para suprimir el lenguaje inclusivo en todos los organismos estatales provinciales, así como en el sistema educativo.

Luego del anuncio de la prohibición del lenguaje inclusivo en las escuelas por parte del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, los legisladores opositores propusieron prohibir el uso de la “e”, la “x” o el “@” tanto en la comunicación oficial del gobierno como en las escuelas del distrito que gobierna Axel Kicillof.

Una deformación del lenguaje puede conspirar contra el correcto desarrollo de las habilidades de lectura y escritura

Castello y Ranzini plantearon que buscan “evitar distorsiones o deformaciones lingüísticas que conspiren contra la adecuada comprensión de lo que se quiere comunicar, como así también evitar expresiones que resulten impronunciables verbalmente”.

Para los diputados, esta nueva prohibición es necesaria también “en el ámbito educativo, porque una deformación del lenguaje puede conspirar contra el correcto desarrollo de las habilidades de lectura y escritura”.

Para Castello y Ranzini, quien responde a Cristian Ritondo, el lenguaje inclusivo es “una posición claramente minoritaria de la sociedad, que de ningún modo puede reconocerse como una evolución espontánea del lenguaje”. Agregaron que “el lenguaje oficial debe facilitar la publicidad de los actos de gobierno”.

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