Entonces, el desafío en la Bombonera no pasaba sólo por ganar; también, el equipo de Sebastián Battaglia debía mostrar otra cara. Emergió desde el medio Du Queiroz, abrió para Willian y la pelota se perdió en el córner. Con el resultado en el bolsillo, Corinthians no cambió su plan. Después, combinaron Frank Fabra y el Changuito y volvió a tapar el arquero corinthiano. Hubo un tumulto, el colombiano tiró una trompada y el árbitro Christian Ferreyra lo expulsó.

Las formas estaban cuestionadas. Porque venía de acceder a la final de la Copa de la Liga Profesional sin patear al arco y de la mano de los penales, esa especialidad que ostenta desde los tiempos de Carlos Bianchi. Había quedado en el camino Racing y enfrente había otro grande, Corinthians. Entonces, el desafío en la Bombonera no pasaba sólo por ganar; también, el equipo de Sebastián Battaglia debía mostrar otra cara.

Y lo que se vio en el complemento, más allá de que jugó más de media hora con un hombre de más, fue una actuación convincente que terminó con aplausos. Muy a pesar de que no consiguió el triunfo que mereció. Así y todo, el duelo clave será el jueves ante Deportivo Cali aquí mismo. Y habrá que ver con cuántos puntos llegan los colombianos, que este jueves enfrentarán a Always Ready en Palma Seca.

A Boca, no obstante, le costó en el arranque. Porque se vio obligado a tomar el protagonismo y los brasileños, bien compactos, no le permitieron fluir. El técnico deberá evaluar la posición de Pol Fernández y Oscar Romero. Los dos se mueven como volantes interiores –por más que el término no le guste a Román- y a veces pierden influencia en el armado. Juntan pases, pero no son profundos. Intentan ser lanzadores, sobre todo el paraguayo, pero sin espacios sus intentos resultan estériles.

Y Alan Varela, el más atildado, en esos primeros minutos quedó aprisionado ante los dos mediocampistas centrales del Timao. Du Queiroz y Maycon fueron pulpos. Presionaron y recuperaron. A bordo de un 3-4-3 que se transformó en una línea de cinco con Lucas Pitón y Fabio Santos retrocediendo. Aunque, al principio, ambos laterales jugaron lanzados.

En este contexto, Boca no pudo elaborar buen juego interno y no pudieron explotar los extremos. Ni Exequiel Zeballos ni Eduardo Salvio. Y Corinthians, que no entregaba referencias en ataque porque se despistaban Jo y Gustavo Silva, engañaban a los centrales xeneizes.

Parecía que despertaba Boca con un desborde del Changuito. Pero llegó el gol de Corinthians. Emergió desde el medio Du Queiroz, abrió para Willian y la pelota se perdió en el córner. De la pelota parada ejecutada por el ex Chelsea se produjo el grito paulista. Hubo un rechazo a medias y Du Queiroz –sí, el mismo que había iniciado la jugada- resolvió de zurda. El tiro, casi un pase a la red, entró pidiendo permiso. Agustín Rossi reaccionó tarde. Fue muy floja la respuesta del arquero.

Con el resultado en el bolsillo, Corinthians no cambió su plan. Pero como estaba agrupado y corto, facilitó el juego largo de Boca. En realidad, no le quedó otra opción al equipo azul y oro. Y empezaron a llegar los envíos de los centrales. Y Salvio tuvo dos posibilidades claras. Primero, estuvo a un instante de quedar cara a cara con Cassio, pero Raúl Gustavo metió un cruce sensacional. Después, recibió de Zeballos, que le ganó la posición a Robson –también después de otro bochazo- y el tiro del Toto se fue apenas desviado por la pierna de Fabio Santos. Y creció Varela.

Boca empujaba a Corinthians y tuvo su premio en el desenlace del primer tiempo. Fue a partir de un centro de Luis Advíncula que Raúl Gustavo despejó, pero dejó la pelota flotando. Entonces, llegó el anticipo de Carlos Zambrano y la definición de Darío Benedetto, el goleador, con un remate cruzado.

En el segundo tiempo, Boca mostró mayor volumen de juego. Se soltó Romero y empezó a desequilibrar Zeballos. No obstante, la más clara estuvo en los pies de Salvio, que jugó una pared con Benedetto y se encontró con el muro Cassio. Después, combinaron Frank Fabra y el Changuito y volvió a tapar el arquero corinthiano.

Vitor Pereira movió el banco, prescindió de un central (Robson) y armó un 4-1-4-1 con un solo eje. Pero se le quemaron los papeles con la expulsión de Víctor Cantillo, que también hacía un rato había ingresado. Hubo un tumulto, el colombiano tiró una trompada y el árbitro Christian Ferreyra lo expulsó.

Boca lo buscó intensamente. Lo encerró a su rival diezmado. Con los peruanos. Con los movimientos de Benedetto. Con el despliegue de Varela. Con un aporte más de Romero y, sobre todo, de Pol Fernández. Sin embargo, le faltó la puntada final. Como en aquel centro de Oscar que Salvio cabeceó, solito, al lado del palo.

El público reconoció el esfuerzo. Esta vez, nadie podrá decir que jugó mal. Pero no ganó. El saldo positivo es que depende de sí mismo.

🇧🇷 GOL DO CORINTHIANS!

⚽ Du Queiroz

🇦🇷 Boca Juniors 0x1 Corinthians 🇧🇷#Libertadores

pic.twitter.com/M3qVnBUYd3 — Futebol Sul-americano (@futsulamerica_) May 18, 2022

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