Entiendo que depende un poco del beneplácito de Cristina y que Cristina no quiera ser ella y entienda que Grabois tiene alguna viabilidad.

Juan Grabois comenzó a tomar distancia del Gobierno y a levantar el perfil mediático y combativo en la calle con miras a las elecciones presidenciales del año que viene.

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El líder del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) amenazó con dejar el Frente de Todos e inició un “plan de lucha” para que se implemente el salario básico universal, un proyecto que el Gobierno descartó por medio de la vocera Gabriela Cerruti, que este miércoles fue blanco de las críticas del dirigente social: “Cerruti no sabe si Jujuy queda en Argentina o en otro país porque dice que el presidente vuelve a la Argentina desde Jujuy. No conoce nada que no quede por Palermo Hollywood”, se burló.

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Tras los gobiernos de Mauricio Macri y Alberto Fernández, en los que la imagen de la clase política vive un declive incesante en las encuestas, en el propio oficialismo creen que el año que viene puede presentarse un escenario polarizado como el que vivió Chile en 2021 o Colombia este año, con una reconfiguración del sistema de partidos y candidatos de ultraderecha contra la izquierda o la centroizquierda.

En ese contexto el frente oficialista, en donde todavía no hay un candidato a presidente definido para el año que viene por el rechazo del kirchnerismo a la reelección de Alberto, algunos dirigentes de las expresiones más a la izquierda ya trazan un paralelismo entre Grabois y el presidente de Chile, Gabriel Boric.

Está muy claro que Grabois apunta a ser candidato, porque no hay candidato del oficialismo que repunte y él como outsider puede aparecer como algo nuevo y tener su chance electoral. “Entiendo que depende un poco del beneplácito de Cristina y que Cristina no quiera ser ella y entienda que Grabois tiene alguna viabilidad.

Como Grabois, Boric está vinculado a los movimientos sociales desde los inicios de su carrera política, con las marchas del movimiento estudiantil de 2011 y con el estallido social de Chile de 2019 tuvo más protagonismo. En 2021 ganó las primarias presidenciales de la coalición de izquierda Apruebo Dignidad, derrotando a Daniel Jaude del Partido Comunista y luego ganó las presidenciales contra el ultraderechista José Antonio Kast.

Pero a diferencia de Grabois, que nunca ocupó un cargo en el Ejecutivo ni en el Congreso, Boric asumió como diputado en el 2014 cuando Bachelet ganó las elecciones con una alianza con movimientos estudiantiles.

Si bien manifiesta un diálogo con Cristina y Máximo Kirchner, Grabois suele mostrar cierta autonomía. En las últimas horas dijo que la vicepresidenta “es una mujer honesta e íntegra, que se preocupa por su país” y que “no robó”, pero al mismo tiempo la cuestionó por “soberbia” porque “no puede reconocer las cosas buenas que hacen los otros”.

Hijo de Roberto “Pajarito” Grabois, un mítico dirigente del peronismo de los 70 que lideraba el Frente Estudiantil Nacional (FEN), Grabois participa habitualmente en los medios de comunicación que el kirchnerismo cataloga de enemigos, a diferencia de la mayoría de los dirigentes de La Cámpora.

“No sé qué hago en el Frente de Todos”, dijo a LN+ y destrozó a Alberto. “Ya no quiero hablar más con nadie que no tome una medida a favor del pueblo. Me la pasé hablando dos años y medio. Yo no voy a traicionar a nuestra gente, la voy a defender. El presidente está en un termo con sus cinco amigos de la Capital Federal”, afirmó casi en un lanzamiento de campaña.

No sé qué hago en el Frente de Todos, ya no quiero hablar más con nadie que no tome una medida a favor del pueblo. Me la pasé hablando dos años y medio. Yo no voy a traicionar a nuestra gente, la voy a defender. El presidente está en un termo con sus cinco amigos de la Capital Federal.

Pero a esa explosión mediática le sumó un plan para ganar la calle con una agenda propia, que tiene como eje el salario universal básico. Este miércoles junto al dirigente del Partido Obrero, Eduardo Belliboni y otros líderes sociales ocupó el hall central de la estación de Constitución para acordar una estrategia de lucha contra el plan de Batakis, a la que no dudó en calificar como la nueva Cavallo. El primer paso de ese plan es una movilización a Plaza de Mayo el próximo 20 de Julio, a la que ya se sumó la CTA.

No es menor el armado político de Grabois. Muy cercano al Papa Francisco, Grabois ocupa un lugar en el “ministerio social y ambiental” del Vaticano. El también líder de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (Ctep) lidera al grupo de diputados del Frente Patria Grande, que integran Itai Hagman, Federico Fagioli y Natalia Zaracho, que hizo campaña como “la primera diputada cartonera”. Los tres pertenecen al bloque del Frente de Todos pero han votado contra algunas iniciativas del Ejecutivo. La más resonante fue el acuerdo con el FMI al que también se opuso La Cámpora.

Quienes han compartido militancia con Grabois y su entorno lo señalan como un dirigente “honesto” y “solidario”. Y recuerdan una anécdota de un casamiento de clase media alta que él abandonó junto a sus colaboradores para irrumpir en el desalojo de una fábrica textil vestido de traje. Pese a eso, sus enemigos suelen explotar la imagen pública de Grabois por medio de sus vínculos con el manejo de los planes sociales, lo que lo podría alejar del votante de “centro” en un ballotage. De hecho un consultor político dijo a LPO que Grabois no le habla a la clase media y es muy difícil construir un proyecto de poder y una candidatura presidencial sin interpelar a ese segmento.

El politólogo y analista Marcos Novaro, en tanto, dijo a LPO que “por más que Grabois quiera venir de afuera del sistema político, de la elite partidaria, es parte del sistema de distribución de renta pública hace demasiado tiempo”. “Es lo que la sociedad más rechaza, algo que no ha funcionado y que es un lastre para la sociedad. Yo diría que ahí tiene un problema mucho más serio para presentarse como la renovación, o el cambio. Pero seguramente igual lo intentará”, dijo Novaro.

Por más que Grabois quiera venir de afuera del sistema político, de la elite partidaria, es parte del sistema de distribución de renta pública hace demasiado tiempo. Es lo que la sociedad más rechaza, algo que no ha funcionado y que es un lastre para la sociedad. Yo diría que ahí tiene un problema serio para presentarse como el cambio, pero seguramente igual lo intentará.

Sobre las intenciones presidenciales de Grabois, Novaro dijo que “está muy claro que apunta a eso, porque no hay candidato del oficialismo que repunte y él como outsider puede aparecer como algo nuevo y tener su chance electoral”.

“Entiendo que él está apostando a eso y que depende un poco del beneplácito de Cristina, que Cristina no quiera ser ella y que entienda que Grabois tiene alguna viabilidad”, agregó Novaro.

Respecto de los paralelismos con Boric, el sociólogo dijo que “hay unas cuantas diferencias de contexto, de personaje y de sistema político”. “Boric se benefició de una situación en la que la derecha y el centro político, el partido de la Concertación, había venido administrando la crisis. Entonces el descrédito de ese sistema político fue el que benefició a Boric”, dijo el analista.

“Acá es el Frente de Todos el que ha venido administrando la crisis y entonces correrse de ese lugar y presentarse como lo nuevo, el antisistema, le va a costar mucho más. Me parece que Boric no tenía el lastre que tiene Grabois”, explicó Novaro.

“Por otro lado Boric fue un dirigente estudiantil, de protestas contra la exclusión social durante mucho tiempo, y contra problemas de la educación, de un sistema muy caro e ineficiente. Es decir que tenía una serie de antecedentes sobre lo que funciona mal del régimen político y económico. Grabois es el representante de los piqueteros, es parte de un sistema que está en crisis, no tiene esas credenciales de crítica al sistema que puede haber tenido Boric”, concluyó Novaro.

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