Angelici

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En la cabeza del "Tano", por estos momentos, ronda el sueño de conducir al radicalismo de la Ciudad.

Diciembre de 2019 no fue un buen mes para Daniel Angelici: perdió el poder en Boca, ya que su delfín, Cristian Gribaudo, cayo en unas elecciones que se llevó Jorge Ameal; y, además, vio cómo su amigo Mauricio Macri le dijo adiós a la Casa Rosada. A partir de ese entonces, el “Tano” comenzó a reinventarse y concentró energías en la construcción de su línea interna de la UCR, Radicales por Argentina, que lleva las siglas de Raúl Alfonsín, con apoyo irrestricto a Martín Lousteau, y con ganas de tomar el control del Comité Capital Federal, hoy en manos de Enrique Nosiglia.

El empresario, que hoy coloca inversiones en restaurantes, vinos y en la apertura de locales de su fuerza en los barrios porteños, cultiva el perfil bajo, con escasas participaciones públicas, y gasta tiempo en la rosca, con el objetivo de ampliar su influencia en los armados de boina blanca con la mira puesta en 2023. El año pasado, Angelici obtuvo resultados: logró que una dirigente de su confianza, Inés Parry, se sentara en una banca en la Legislatura porteña, consiguió diputados propios y concejales en la provincia de Buenos Aires; y, además, se aseguró que Horacio Rodríguez Larreta le diera un lugar en el Ejecutivo a otro dirigente de su riñón, Ariel Álvarez Palma, en la silla de la subsecretaría del Ministerio de Ambiente, tras dos mandatos en Perú 160.

En la cabeza del “Tano”, por estos momentos, ronda el sueño de conducir al radicalismo de la Ciudad. Nadie se anima a decirlo en voz alta, pero la gente que lo frecuenta anticipa ante Letra P que el expresidente xeneize se alista para poner su nombre primero en la lista de una propuesta opositora al nosiglismo en las internas que se van a producir, teóricamente, en marzo de 2023.

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Angelici se jacta de su construcción territorial: su espacio RxA abrió en los últimos tiempos más de 40 locales que se esparcen por las 15 comunas que componen la Ciudad. Álvarez Palma, en diálogo con Letra P, relata que se produjo una consolidación de su línea interna y no ocultó la ambición que tienen por gestionar la UCR porteña. “Nos estamos organizando, en ese proceso atendemos las demandas de los vecinos de todos los barrios, con sus problemáticas en función de la zona, en medio de una situación muy complicada”, aseveró.

La multiplicación de locales, según el funcionario porteño, guarda relación con la vocación de poder que muestra el radicalismo hoy en día: “Hay un reagrupamiento del radicalismo, es una alternativa de poder y hay una ciudadanía que entiende que la UCR es el vehículo para llevar adelante sus ideas”, mencionó. Paralelamente, la apuesta del angelicismo pasa por imaginar a Lousteau como jefe de Gobierno. Como admitió un correligionario de experiencia, el “Tano” vio con buenos ojos la reciente admisión de su su lanzamiento, al tiempo que resalta virtudes del economista para gestionar el suelo porteño. Esa mirada la ratificó Álvarez Palma: “Martín tiene clara la idea de Ciudad que pretende, y tenemos como objetivo conducir el gobierno a partir del año que viene”.

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En esta historia, el senador de JxC funciona como prenda de unidad de un radicalismo porteño marcado por la grieta entre Angelici y Nosiglia, que se vislumbró en las elecciones internas de 2021 en las que el oficialismo, que volvió a empoderar al segundo, se quedó con la victoria. Fue una pelea que se cosechó en aquel 2019 fatídico para el empresario, cuando en el momento de cerrar listas para retener el poder en Boca, al decantarse por Gribaudo, se desayunó que la agrupación de “El Coti”, como se lo conoce desde la coordinadora alfonsinista, lo abandonó para jugar con Ameal.

Para el hombre de los bingos, ese gesto constituyó “una traición”, como relatan radicales que hoy gestionan el Comité, aunque también añaden que dada la situación política del Xeneize, con Juan Román Riquelme en la lista opositora y la derrota en Madrid a manos de River por la Copa Libertadores, las chances de triunfo de la boleta de Angelici “eran mínimas”.

Sin embargo, esa jugada todavía perdura en la memoria de Angelici, a quien no pocos le atribuyen una reciente vendetta de último momento para que Juan Nosiglia no desembarque en la Secretaria de Deportes. El hijo del operador radical tenía todo listo, hasta sus equipos técnicos convocados, para asumir su función en el Ejecutivo porteño. Sin embargo, a último momento, el empresario se habría encargado de ofrecer el nombre de Carlos Retegui en su lugar, una silla que Larreta le había prometido a Lousteau. Igual, nadie del angelicisimo termina por confirmarlo.

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