En el parte oficial sobre el Covid que el Gobierno emitió este domingo se confirmó una tendencia que había empezado a esbozarse una semana antes: la suba sostenida de los casos en el país. Eso coincidió con un cambio de criterio epidemiológico, por el que se dejó de testear a la mayoría de los casos sospechosos. Y delata el subregistro de casos que determina el hecho de no testear. Sin embargo, la evidencia también revela que la falta de testeos es cómplice principal de la “ola invisible”. El Gobierno se concentra en los casos graves y en que la vacunación logre reducirlos cada vez más.

En el parte oficial sobre el Covid que el Gobierno emitió este domingo se confirmó una tendencia que había empezado a esbozarse una semana antes: la suba sostenida de los casos en el país. Según los datos informados, ese incremento en los últimos siete días fue del 54 por ciento. Sin embargo, ése es el promedio nacional. Al revisar los datos de la Ciudad de Buenos Aires, el distrito que más testea, se concluye que la suba semanal se acercó al 90 por ciento.

Los datos sobre el Covid han perdido relevancia en la Argentina luego del último verano. El Gobierno ha decidido que así fuera. Limitó la información pública, no sólo en su frecuencia sino también en los detalles que brinda. Eso coincidió con un cambio de criterio epidemiológico, por el que se dejó de testear a la mayoría de los casos sospechosos. Hace dos semanas Clarín planteó la sospecha de que existía una nueva “ola invisible”. Los últimos datos dan cuenta de que esa hipótesis se va acercando a la certeza.

Ni la cantidad de casos de Covid de la Ciudad, ni de ningún otro distrito, aparecen ya en el parte nacional. Sí las muertes. En su modalidad anterior, los casos nacionales se prorrateaban por provincia, con lo que se podía tener la información de cuáles eran aquellas en las que el coronavirus iba trepando más rápidamente. Esa información ha perdido solidez desde el momento en que los testeos fueron definitivamente desestimados –a contrapelo de lo que aún dicta la OMS- como una herramienta de control de la pandemia.

Efectivamente, no tendría demasiado sentido informar la cantidad de casos por provincia cuando los criterios de identificación y registro de nuevos contagios difieren tan drásticamente en las diferentes latitudes del país. De todos modos, aunque esa información no esté accesible en el parte nacional, se sigue registrando y son datos que permiten ver contrastes y sacar conclusiones.

La decisión de la Ciudad de Buenos Aires de seguir testeando a todos los sospechosos -este fin de semana las filas en las unidades febriles fueron llamativas-, a contramano de la directriz nacional, permite ver esos contrastes entre un distrito que sigue hisopando y otros que ya no lo hacen, o lo hacen mucho menos. Y delata el subregistro de casos que determina el hecho de no testear. Al Gobierno nacional ya no parece preocuparle tanto ese dato, sino el de las muertes y los internados en terapia intensiva, cifras que por ahora continúan en baja.

Testeos en La Rural. En la Ciudad se continúa con la política de testeos pese a las directrices nacionales. Fotos: Luciano Thieberger

Según los números de la última semana, el promedio diario de casos de Covid en la Ciudad, según el sitio oficial porteño, pasó de 432 a 806, lo que determina un aumento del 86 por ciento. Esto da un total semanal que supera los 6.448 casos -contra los 3.456 informados el 1º de mayo-, más de un tercio de todos los informados este domingo en el país: 17.446.

Parte de la suba “desproporcionada” de casos en la Ciudad puede atribuirse efectivamente a que es el principal conglomerado del país, donde en tiempos de prevención flexibilizada el contagio se vuelve más probable. Sin embargo, la evidencia también revela que la falta de testeos es cómplice principal de la “ola invisible”. Los distritos que no testean obviamente registran menos casos de Covid, sobre todo en tiempos en que la gripe ha pasado a interferir en el discernimiento del criterio clínico epidemiológico.

Hay al mismo tiempo, en Ciudad, una evolución de la curva lógica y compatible con la potencial nueva ola en formación. En la semana del 25 de abril al 1º de mayo la suba de casos había sido -casualmente- del 54 por ciento. Es decir que ahora y con el mismo paradigma de control e hisopados el incremento ha sido 32 puntos porcentuales mayor al de la semana anterior.

La OMS dijo hace pocos días que los países que dejan de testear “meten los casos debajo de la alfombra, pero no por eso dejan de existir”. La OMS siempre ponderó, para medir el estado de salud de la pandemia en un determinado lugar geográfico, el índice de positividad. Esto es, la cantidad de casos positivos sobre el total de testeos realizados. Ese es un dato que hoy ya es imposible de conocer en la Argentina. El Gobierno se concentra en los casos graves y en que la vacunación logre reducirlos cada vez más. Pero allí también aparece una señal de alerta: al día de hoy, sólo el 47 por ciento de la población ha recibido la primera dosis adicional o de refuerzo.

PS

Leave a Reply