El que se fue en este período entre esa asamblea y la llegada de Tevez fue el presidente Rodolfo Di Pollina. La ficha que compró y que lanzó al tablero centralista es Tevez como DT. Los tres sectores del oficialismo vienen de la agrupación CRECE, en la que confluyeron el socialismo santafesino, el peronismo y distintas líneas de izquierda. En ese escenario, en el arco opositor proliferan las agrupaciones pero no las candidaturas. En el centro ahora está Tevez.

Si la intención era dar un golpe de efecto, funcionó. Porque al menos esta semana, el caliente e incierto escenario político de Rosario Central quedó opacado por las imágenes que observó todo el país: la presentación de Carlos Tevez como técnico del equipo profesional. Con cerca de cien periodistas en la primera conferencia de prensa, las miradas de los medios se posaron sobre Carlitos, su debut como entrenador y sobre el grupo que lo va acompañar, con Carlos “Chapa” Retegui –y su ida y vuelta en el cargo de secretario de Deportes de la Ciudad de Buenos Aires– como actor de reparto.

Casi nadie habló ni escribió sobre por qué llega Tevez, ni de lo que hasta hace algunos días se imponía en la cotidianidad del club: renuncias, acusaciones solapadas, amenazas, pintadas y pedido de elecciones anticipadas. Acaso la síntesis de todo ese combo sucedió el 30 de mayo, cuando la asamblea de socios y socias rechazó la memoria y el balance presentado por la Comisión Directiva, a la que recibió en el estadio cubierto de Cruce Alberdi con un grito de guerra: “Que se vayan todos, que no quede ni una solo”.

El que se fue en este período entre esa asamblea y la llegada de Tevez fue el presidente Rodolfo Di Pollina. Acorralado por el presente deportivo e institucional, enfrentado con su vicepresidente, Ricardo Carloni, y con grafitis intimidatorios en los alrededores de su casa, Di Pollina terminó de decidirlo cuando debieron internarlo de urgencia por problemas cardíacos.

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Ese paso al costado le permitió a Carloni asumir un poder que, en algunos aspectos, ya ejercía. De familia empresaria –dueña de la cadena de electrodomésticos Italhogar–, con mejor sintonía con la barra brava y más llegada al presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Claudio “Chiqui” Tapia, Carloni sabe que le queda una última ficha si es que quiere presentarse y ganar las elecciones de octubre en el club. La ficha que compró y que lanzó al tablero centralista es Tevez como DT.

“Ricardo va por todo. Y si tiene que morir, va a morir con la suya”, le confían a Letra P. No son pocas las personas en Rosario que cuentan que la llegada de Tevez tiene como origen una recomendación de Tapia a Carloni. Ambos compartieron el viaje por Europa para la Finalissima entre la Selección Argentina e Italia. El ídolo de Boca definió hace algunas semanas que quería priorizar su carrera como técnico a su posible candidatura en Boca el año próximo en alguna lista opositora. Un Riquelme invertido.

Luego de esa definición, Tevez concedió una entrevista televisiva en la que lo anunció (y lo posicionó): solo restaba que se desocupara algún banco de suplentes apetecible para que activara un arsenal de influencias que va desde Tapia hasta Angelici; o desde las principales cadenas televisivas hasta el representante más poderoso de esta década, Christian Bragarnik.

La Comisión Directiva de Central no solo está dividida por la pelea entre Di Pollina y Carloni, gestada casi al inicio de la gestión, luego de que el presidente despidiera a Edgardo Bauza como técnico cuando el vicepresidente se encontraba de vacaciones. Hay una tercera posición referenciada en el subsecretario Sebastián Martini y un grupo de jóvenes del peronismo rosarino que armaron la agrupación Siempre Central. Son quienes gestionan los deportes amateurs, los predios deportivos y casi toda el área social del club, como los cuatro merenderos que se distribuyen en Rosario y el Gran Rosario.

Los tres sectores del oficialismo vienen de la agrupación CRECE, en la que confluyeron el socialismo santafesino, el peronismo y distintas líneas de izquierda. Carlos Del Frade, periodista y diputado provincial por el Frente Social, fue uno de los fundadores, aunque ya hace varios años que se corrió de esa coalición. Ahora encabeza una iniciativa para denunciar la llegada de Bragarnik al club: “Central es hijo de trabajadores ferroviarios y hoy se convirtió en una plataforma de negocios”, dijo esta semana. Los negocios encima no cierran. A la omnipresencia de la barra que lidera Andrés “Pillín” Bracamonte, el desguace de las divisiones inferiores y el caos institucional, Central lo completa con una deuda reconocida de 15 millones de dólares, pero que en la oposición estiman que luego de las elecciones de octubre (aún sin fecha) podría crecer a 20 o 22 millones.

En ese escenario, en el arco opositor proliferan las agrupaciones pero no las candidaturas. Diego Lavezzi (Origen Canalla), Mario Moretti (Canallas Unidos) y Juan Cruz Rodríguez (Espacio Canaya) asoman con distintas fuerzas y construcciones. Otro que asoma, aunque esté lejos en el mapa, es Gonzalo Belloso, hasta el año pasado el número dos en la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), hoy asesor en la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), pero siempre con intenciones de volver a su ciudad y presidir el club del que es hincha: Rosario Central. Quedan pocos meses para los comicios, pero ahora las miradas se corrieron de esa batalla diaria que libran agrupaciones y distintos espacios en Central. En el centro ahora está Tevez. Todo lo demás quedará detrás de escena.

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