Cerca de Fernández aseguran que el Presidente no emitió comentario alguno ayer, luego de que Sofía Pacchi se presentara en la Justicia y se negara a declarar en la indagatoria, sin cerrar un acuerdo. Pero cerca del jefe de Estado saben que es un cabo suelto que puede hacer que la causa y su repercusión pública se extiendan en el tiempo. En los papeles, era una empleada pública bajo la órbita de la Secretaría General de la Presidencia. A pesar de que había trascendido que se había entrevistado con Fernández, en la Casa de Gobierno rechazaron esa versión. Los asesores de Fernández en el Gobierno tampoco tuvieron demasiada injerencia en un tema que el Presidente trató como un asunto personal.

Alberto Fernández quisiera clausurar definitivamente el capítulo del Olivosgate, la causa judicial que más impactó en su imagen pública por el festejo de Fabiola Yañez en plena cuarentena estricta. Así quedó demostrado cuando el Presidente y la primera dama buscaron dar por terminada su situación en los tribunales mediante un acuerdo económico con la fiscalía que fue homologado por el juez.

Cerca de Fernández aseguran que el Presidente no emitió comentario alguno ayer, luego de que Sofía Pacchi se presentara en la Justicia y se negara a declarar en la indagatoria, sin cerrar un acuerdo. Pero cerca del jefe de Estado saben que es un cabo suelto que puede hacer que la causa y su repercusión pública se extiendan en el tiempo. Es que el juez federal de San Isidro Lino Mirabelli aún debe definir la situación procesal de Pacchi y de otras tres invitadas de la primera dama que se “desengancharon” de la defensa de Yáñez y siguieron una estrategia judicial diferente.

El caso que suscita más atención es el de Pacchi porque, al momento del escándalo, era la amiga más cercana a Yáñez y además se desempeñaba como asesora de la primera dama. En los papeles, era una empleada pública bajo la órbita de la Secretaría General de la Presidencia.

Pero hoy, según pudo reconstruir LA NACION, Pacchi y sus abogados vienen advirtiendo que, aunque ella quisiera, no podría cerrar la causa con una reparación económica porque no tiene los medios materiales para hacerlo.

Al inicio de la causa, el abogado de Yáñez, Juan Pablo Fioribello, había conseguido representar a Pacchi y a casi todos los invitados a la quinta de Olivos para desplegar una estrategia en común. Pero una serie de cortocircuitos y desentendidos entre Pacchi y el letrado hicieron que la exasesora de la primera dama cambiara su defensa y pasara a ser patrocinada por Fernando Burlando, un abogado de altísimo perfil, que sin embargo no viene exponiendo el caso mediáticamente.

A los desacuerdos vinculados con la estrategia judicial oficial se sumó la situación personal y laboral de Pacchi. Tras el escándalo, la joven se distanció de Yáñez, pero durante los últimos meses del año pasado, continuó afectada a la Secretaría General de la Presidencia, que le asignó distintas tareas a partir del regreso al trabajo presencial en las dependencias de la Casa Rosada. A fin de año, sin embargo, su contrato se venció y el Gobierno no se lo renovó.

Sofía Pacchi saliendo de Comodoro Py Ignacio Sánchez

Distinta es la situación de Chien Chia Hong quien, al momento de la fiesta de Olivos, fue señalado como la pareja de Pacchi. Su firma, Apache Solutions SA, continuó presentándose en distintas licitaciones del Gobierno. Tras el escándalo, ganó al menos tres contratos con el Estado Mayor General del Ejército para la provisión de tecnología por $768.000, $3.692.306 y $3.466.368, todos adjudicados en abril de este año, de acuerdo al sitio Compr.Ar. El empresario taiwanés no está imputado en la causa.

Advertencia

Hubo quienes le advirtieron a Fernández que el cortocircuito de Pacchi con el abogado de Yáñez, sumado al desamparo laboral en el que quedó a fin de año podía ser motivo de conflicto y obstruir el cierre del expediente.

Pacchi estuvo en la Casa Rosada el 16 de junio, hace dos semanas. A pesar de que había trascendido que se había entrevistado con Fernández, en la Casa de Gobierno rechazaron esa versión. Aseguraron que tampoco estuvo con el secretario General de la Presidencia, Julio Vitobello (que fue su superior en el organigrama), ni con el jefe de asesores de Fernández, Juan Manuel Olmos, que habitualmente es un hombre de consulta para el Presidente en los asuntos judiciales.

Fernández primero quiso representarse a sí mismo y luego designó como defensores a Marcelo Antonio Sgro y Fabián Musso. En la práctica siguió actuando bajo su propio criterio jurídico. Los asesores de Fernández en el Gobierno tampoco tuvieron demasiada injerencia en un tema que el Presidente trató como un asunto personal.

Citada a indagatoria, ayer Pacchi se negó a contestar preguntas y se remitió a un escrito en el que ya había señalado que estuvo presente aquel día en la quinta de Olivos porque estaba cumpliendo sus funciones laborales como asesora de la primera dama. No hizo un acuerdo con la fiscalía, pero tampoco habló.

“Ni el Presidente ni su mujer tienen miedo de lo que pueda declarar cualquier persona en la causa”, dijo Fioribello, que además representa a Santiago Basavilbaso, Emmanuel López y a Fernando Consagra, otros invitados al cumpleaños de Yáñez.

La situación de Pacchi es similar a la de las hermanas Florencia Fernández Peruilh y Rocío Fernández Peruilh, que también son representadas por Burlando. Según pudo reconstruir LA NACION, tampoco estarían en condiciones de pagar un resarcimiento a la Justicia.

Stefanía Domínguez, que es representada por Mauricio Dalessandro, al principio había desplegado una estrategia por la que buscaba declarar inconstitucionales los decretos de necesidad y urgencia que prohibieron las reuniones sociales durante la pandemia. Pero ahora es más proclive a cerrar un acuerdo económico como el resto de los imputados.

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