Aunque, en las dos ocasiones en que le tocó actuar en representación de nuestro país –acreedores privados y Fondo Monetario-, sus resultados hayan sido oscuros y bastante decepcionantes.

A la ausencia de Guzmán hay que sumar la de Alberto. Una reunión de gabinete sin el presidente y sin el ministro de Economía en medio de una corrida financiera y cuando apenas se pudo renegociar sobre la hora los vencimientos en pesos no parece algo muy serio.

Para quienes lo conocen, Guzmán no tiene ni idea de cómo combatir la inflación, ni, mucho menos, de cómo implementar un plan económico, salvo que se trate de instrumentar directivas ajenas. Por caso, las del FMI. Lo suyo es la renegociación de deudas financieras en el ámbito internacional. Aunque, en las dos ocasiones en que le tocó actuar en representación de nuestro país –acreedores privados y Fondo Monetario-, sus resultados hayan sido oscuros y bastante decepcionantes.

Un rato después del faltazo del ministro a la reunión de gabinete, el ministerio de Economía comunicó que el próximo 6 de julio Guzmán se reunirá con el grupo de acreedores del Club de París para discutir los vencimientos del acuerdo firmado en 2014 por Axel Kicillof.

“Así lo acordó el ministro con autoridades del Club de París”, informó el ministerio en un comunicado oficial, en el que además señala que la reestructuración de la Declaración Conjunta de 2014 “se considera crítica a efectos de restablecer relaciones con las agencias de crédito para la exportación nucleadas en el Club”.

Para la cartera económica, “eso adquiere singular importancia en el escenario global actual, en el que se potencian las oportunidades de desarrollo de inversiones en el sector energético, que requieren de capitales externos directos complementarios de la inversión local y financiamiento de escala, tales como en el caso del gas natural licuado”.

En el mes de mayo de este año, la Argentina alcanzó un acuerdo con el Club de París (conformado por dieciseis países) para diferir los pagos de deuda hasta el 30 de septiembre de 2024. Mientras tanto, debe avanzarse en un entendimiento que contemple un nuevo mecanismo de repago de los compromisos, lo que intentará conseguir Guzmán en este viaje.

Originalmente la Argentina debía afrontar el 31 mayo de 2021 un pago cercano a los 2.450 millones de dólares en los términos del acuerdo firmado en 2014. Pero antes de ese vencimiento, Guzmán anunció un entendimiento con el Club para obtener un “puente de tiempo” para postergarlo sin caer en default, mientras se continuaba con las negociaciones.

Martín Guzmán es, a la fecha, el ministro más cuestionado del gobierno de Alberto Fernández. Los principales socios de la coalición oficialista exigen su renuncia, el poder financiero no le cree y sus iniciativas para afrontar la crisis económica producen generalmente los resultados inversos a los que se propone.

Sólo lo mantienen en su cargo la decisión de Alberto Fernández de no dar el brazo a torcer ante los reclamos internos, y la insistencia del FMI por mantenerlo en el gobierno como una especie de informante y garante del cumplimiento del acuerdo alcanzado. Respecto de lo primero, Guzmán tiene en el caso Kulfas una muestra de la “lealtad” del presidente.

Sobre el FMI, las metas no se están cumpliendo, y si bien el organismo de crédito aprobó el primer informe, lo hizo con muchos condicionamientos, exigiendo una profundización en el cumplimiento de las metas y alertando simultáneamente sobre los riesgos de estallidos sociales, tal como se están repitiendo a lo largo del planeta.

Tal vez por esta razón en el run run político se especula que su fecha de salida será en el mes de septiembre. O antes, si la situación económica sigue en caída libre como hasta ahora.

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