Ante las acusaciones desde la Escuela Yoga se orquestó una campaña de contraataque muy bien diseñada.

“Apoyando al Dr. Percowicz estamos apoyando a la joven y saludable democracia de nuestro país”. Con este fuerte slogan la Fundación Escuela Yoga convocó “a toda la población” a manifestarse frente al Palacio de Tribunales en febrero de 1995 momento en el que el número uno de la organización, el contador Juan Percowicz, sería indagado por el juez de Instrucción Mariano Bergés.

Ese fue sólo un capítulo de la intensa campaña que los miembros de FEIYBA (Fundación Escuela Yoga de Buenos Aires) encararon para salvar a su líder, cosa que finalmente consiguieron algunos años más tarde gracias a la intervención de la Corte Suprema de Justicia.

Las presiones de figuras nacionales e internacionales a favor de Percowicz fueron muchas. Ante las acusaciones desde la Escuela Yoga se orquestó una campaña de contraataque muy bien diseñada. Y parte de esta campaña fue un “paper” de 8 páginas preparado a mediados de 1994 en el que se explicaban los orígenes de la Fundación, se acusaba de antisemita a Bergés y se brindaba nombres de supuestos adeptos famosos.

Su relectura cobró nuevamente valor a partir de la causa que ahora tiene detenido a Percowicz por los delitos de “trata de personas con fines de reducción a la servidumbre, agravada por coerción, hurto agravado, lavado de activos, ejercicio ilegal de la medicina, expendio irregular de medicamentos, trafico de influencias y asociación ilícita.

Ricos y famosos influyentes

La estrategia de Percowicz a lo largo de esas 8 páginas es sencilla: desacreditar la investigación de Bergés, acusar a sus acusadores y, sobre todo, mencionar a cuanta persona influyente hubiera pasado por la sede de la Fundación Escuela Yoga para dar alguna conferencia.

Desde el entonces número uno de Massalin Particulares, hasta un ex titular del Regimiento de Granaderos a Caballo. del jefe de la Superintendencia de Delitos Contra las Personas de la Policia Federal hasta Carlos Ruckauf, en esa época presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto de la Cámara de Diputados.

Pepito Cibrián, Deolindo Bittel, Enrique Pavón Pereyra, Jaime Barylko… hasta Adolfo Bioy Casares, aparece mencionado en el documento. Un nombre abajo del otro, todos bajo el rotulo “expositores”.

Los nombres de los conferencistas ocupan casi una carilla del documento en el que también se mencionan instituciones y distintas áreas del Gobierno encabezado por Carlos Menem.

Igual que ocurrió con algunos organismos de Derechos Humanos, -a los que convenció de que se estaba frente a un avasallamiento de los derechos civiles de los miembros de la Escuela Yoga- los personajes “vip” ya sea de la cultura o de la política o la economía fueron listados para mostrar poderío.

Todo eso consta en el “Anexo A” del paper.

El “Anexo B” comienza con los premios supuestamente recibidos por Percowicz. Un ejemplo: la Orden al Mérito Cristobal Colón, otorgada por el Consejo Mundial de Educación por “su destacada labor como figura relevante de Hispanoamérica contribuyendo a la paz mundial, a la comprensión de los pueblos y la elevación cultural y educativa de las Naciones” (sic).

Este anexo sigue con los auspicios que tuvo una conferencia realizada por Percowicz el 5 de junio de 1992 poco antes de que comenzara la causa judicial en el juzgado de Mariano Bergés.

La lista impresiona y arranca con un decreto ( el Nro. 873) por el que se la declaró de Interes Nacional. Según el documento, el evento fue apoyado por la Organización de Estados Americanos (OEA), el Ministerio del Interior, el de Cultura y Educacion, la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, el Obispado de Morón, la Policia Federal Argentina, la Secretaría de Turismo de la Nacion, la Sedronar, el Comité Nacional de la UCR y el rector de la UCA.

Si a eso se suma un batallón de abogados motivados y el interés del Capitolio de los Estados Unidos, que encaró el tema como una violación a los derechos humanos en Argentina, es fácil deducir las presiones que se vivieron en la investigación penal contra la Escuela Yoga.

Hoy parece cosa de no creer, pero en los 90 el propio presidente de los Estados Unidos, el demócrata Bill Clinton, se ocupó del tema. Incluso 28 legisladores demócratas firmaron una carta dirigida al presidente Carlos Menem mostrando su preocupación por la causa judicial abierta contra Juan Percowicz.

El dossier de mediados de 1994 muestra lo conectado que estaba el líder de la Escuela Yoga y tal vez también explique por qué la Justicia tardó casi 30 años en animarse a encarar otro megaoperativo en su contra.

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